Historia

  • Cómo comenzó esta historia?
     
  • Cuánto tiempo y esfuerzo insumió?
     
  • Por qué un barco?
     
  • Por qué el nombre ITHACA?

Cómo comenzó esta historia?

Estoy recostada en el asiento de un micro, yendo de Osorno (Chile) de vuelta hacia San Carlos de Bariloche (Argentina). El día está magníficamente soleado, son las 3 de la tarde de un verano ideal, ni frío, ni calor, el clima justo. En el micro somos solo 15 personas. Entre ellas Claudia, Laura, Alejandra y Ana, mis compañeras de un mes de aventuras recorriendo parajes insospechados en el Chile Austral.
Mis vacaciones están finalizando tengo que volver a la oficina. Termina mi libertad condicional (vacaciones) pactada por un mes. Se acaba febrero.
Estoy tratando de absorber toda la belleza que voy experimentando mientras veo el Brazo Machete (enorme ramificación del Lago Nahuel Huapi hacia el norte) paso obligado desde Osorno. De repente me descubro absorta mirando ese agua cristalina, límpida, de un azul profundo, proveniente del deshielo. Doy un salto y me encuentro en el asiento de al lado cruzando el pasillo. Allí está Claudia David.
Ya sé qué voy a hacer!!
- ¿Hacer con qué?
- ¿Te acordás que te hablé de dar la vuelta al mundo?
- Sí, hace unos días. ¿Por qué?
- Hace tiempo que de tanto en tanto pienso en cómo podría dar la vuelta al mundo, pero jamás supe cómo. Nunca me convenció darla por ejemplo en avión, es muy caro. O en auto, no me parece original. En globo, también es caro, me gustaría, pero dependés de muchos factores y apoyo externo, por lo tanto dependés de otras personas. Caminando, toda mi vida no me alcanzaría. A caballo, ya no se puede, sería hacerlos sufrir. En bicicleta, puede ser pero no termina de convencerme.
¿Sabés que decidí, recién, hace dos minutos mientras miraba el lago?
En realidad no lo decidí, lo supe repentinamente.
¡¡Voy a dar la vuelta al mundo en barco!!! Solo necesito un barco, y el resto corre por mi cuenta.


Era el año 1988, tenía 23 años y mil proyectos por delante. Recuerdo aquel día nítidamente.

Hoy (2005) tengo 39 años y el mismo entusiasmo que en aquella época.
Soy Miryam Brizuela, tengo una hermana gemela, Patricia,
y ésta es nuestra historia.

Pasaron años en los cuales realizamos con Patricia muchas actividades como: andinismo, trecking, guía de montaña y del Parque Nacional Nahuel Huapi, recorrimos, escalamos y exploramos cuanta montaña se puso en nuestroi camino. Llegamos a ser las primeras mujeres, en recorrer muchas zonas vírgenes del Parque Nacional Nahuel Huapi, realizando relevamientos oficiales topográficos y botánicos para Parques Nacionales.  Además fuimos las primeras mujeres a quienes les ofrecieron ingresar en el Cuerpo de Guardaparques, en épocas en las que sólo los hombres tenían ese privilegio.

También fuimos las primeras personas en llevar turistas al Cerro Otto, pero caminando, proponiendo un contacto más puro con la naturaleza. En ese momento vivíamos en San Carlos de Bariloche.
Luego decidimos comenzar nuestros estudios en

la Universidad, y es allí cuando vinimos a Buenos Aires. Yo estudié la carrera de Diseño Gráfico, mientras paralelamente, mi actividad deportiva era el vuelo en parapente.  Patricia estudió Comunicación Social y se dedicaba a producir un programa de viajes en motos.
 

En septiembre del ´96 comencé a soñar nuevamente con el barco. Desde esa fecha hasta agosto del ´97 estuve buscando información y antecedentes sobre construcción amateur, sin obtener demasiada información.

Mientras tanto Patricia, se encontraba abocada a otro proyecto: organizar el Motoencuentro más grande del país, en la ciudad de Diamante, Entre Ríos, y estaba armando su propio barco, un Patagonia 650, más tarde lo abandonaría para acoplarse a lo que llamaríamos Proyecto Ithaca.

 

Desde el año 1997 al 2000, me dediqué a trabajar en mi profesión (Diseño Gráfico), a trabajar en la construcción de nuestro propio barco, y a navegar. Este es el motivo de haber empleado tanto tiempo.
Cuando digo que "construimos nuestro velero" significa que no compramos un kit para armar, lo construimos poniendo desde la primera pieza hasta la última (el proceso lo podés ver en la sección fotografías).
La primera etapa de este sueño ya está realizada, nuestro barco está flotando en su amarra en el Club Náutico Victoria, en San Fernando. La segunda etapa, está casi finalizada, alistar al "ITHACA" para la gran aventura; y la tercera y última etapa será dar la vuelta al mundo.

He navegado por Punta del Este, Mar del Plata, Necochea, Uruguay y Brasil, como tripulante y como responsable de la embarcación a mi cargo.
Además soy Yachtmaster (curso realizado en Londres). En cuanto a Patricia, se recibió de Piloto Profesional de Yate, navegó por Uruguay, Mar del Plata y sigue probando el "ITHACA" mientras yo continúo trabajando en Londres, ciudad a la que emigré luego de quedarme sin trabajo en Argentina, allá por el 2001. Quedándose Patricia a cargo de todos los trabajos restantes.

 

El "ITHACA" es nuestro primer barco, y significó un trabajo arduo en equipo, entre mi hermana y yo.
Estos años trabajamos informándonos, nave
-gando, buscando antecedentes y bibliografía sobre construcción amateur, carpintería, electricidad, meteorología, soldadura, mecánica, primeros auxilios, estudiando cada detalle y capacitándonos lo mejor que pudimos.

A pesar de los numerosos inconvenientes de toda índole que surgieron en el camino, a pesar del desánimo que muchas veces se apoderó de nosotras, a pesar de las dudas, completamos la construcción de nuestro velero oceánico con vitalidad, energía, coraje, y fuerza de voluntad. Como contrapartida recibimos muchísimas muestras de afecto y de aliento por parte de quienes se han visto reflejados en este sueño.


Es por este motivo que queremos agradecerles profundamente a todos quienes estuvieron a nuestro lado y supieron comprender que antes de lograr los sueños, primero, hay que atreverse a soñarlos.


Esta es la razón de que hoy el "ITHACA" sea una realidad y haya dejado de ser un sueño.



 


Por qué el nombre ITHACA?

"ITHACA" es el nombre de una isla griega. Es donde nació Ulises, el héroe de la "Odisea"
-obra producida por Homero-. En esta obra Homero nos cuenta la historia de Ulises, quien siendo joven fue a luchar en la guerra de Troya. Le llevó 10 años llegar a Troya, 10 años estuvo peleando en la guerra, y 10 años más tuvo que emplear para volver a su isla, a su hogar, a su casa, para volver a: "ITHACA". Ésta es brevemente la historia de Ulises en la "Odisea". En el 99% del libro se narra las aventuras, penurias, y vivencias de Ulises. No sobre su llegada a la isla "ITHACA" sino su viaje hacia ella. Sugiriendo que lo más importante no es llegar a la isla, sino todo lo que Ulises aprende y vive en el camino.


Un año antes de concluir la construcción de
nuestro barco, encontré en otro libro ("El Héroe y el Viaje") el poema que está transcripto s abajo, me resultó tan emocionante que fue


 

entonces cuando decidimos definitivamente que nuestro barco se llamaría "ITHACA".


Dando a conocer esta historia quer
emos mostrar que gente común, si se lo propone, puede realizar cosas extraordinarias.

¡¡ADELANTE!! ...Y PERSIGAMOS LAS ITHACAS!!

 


Ithaca
(Constantino Cavafis)

Si vas a emprender el viaje hacia Ithaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y experiencias.
A lestrigones, cíclopes o fiero
Poseidón nunca temas.
No hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
Nunca a los lestrigones, ni a los cíclopes,
ni al fiero Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas
de verano en que arribes a bahías
nunca vistas, con ánimo gozoso.

Detente en los emporios de Fenicia,
adquiere hermosos artículos:

madreselva y coral, ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos.
Cuanto puedas invierte en voluptuosos
y delicados perfumes.
Visita muchas ciudades egipcias y aprende,
con avidez aprende de los sabios.

A Ithaca tenla siempre en la memoria.
Llegar allá es tu meta,
mas no apresures el regreso.
Mejor que se dilate largos años,
y, en la vejez, arribes a la Isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ithaca te enriquezca.
Un hermoso viaje te dio Ithaca. Sin ella
el camino no habrías emprendido.
Mas, ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no hubo engaño.
Rico en saber en vida como has vuelto,
comprendes que significan las Ithacas.

 

 

              Para comunicarte, envianos un mail a: ithaca@proyecto-ithaca.com
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