DIARIO DE ABORDO


 

 

 

 

 

 

 

 



 

  23/11/05  Maceio-Recife - Brasil

Maceió:

 

Al arribar a Maceió tomamos una boya frente a la Federacao Alagoana de Vela y Motor, es un club con muchas lanchas y muy pocos veleros.

 

Al llegar nos recibió Vira, que es la persona que soluciona todos los problemas y se ocupa de las provisiones y pedidos de los navegantes en Maceió. Todos los puertos tienen una persona así, alguien multifunción que tiene contactos y es a quien hay que acudir para informarse de lo que una precisa en cada escala.

Por supuesto bajamos inmediatamente para festejar nuestro primer arribo a puerto, por lo cual nos dimos una panzada con pizza, picanha (carne) y cerveza.

 

Al día siguiente alquilamos un auto y fuimos a visitar Maragogi. Una localidad que dista 130 km. de Maceió, en la cual esperábamos bucear en las piletas naturales entre los corales. Compramos en un súper lo necesario para hacer sándwiches, llenamos nuestra conservadora y rumbeamos para Maragogi. En el camino nos cruzamos con unos vendedores de langostas y paramos a comprar media docena que resultaron una exquisitez, por unos pocos reales.

 

Los campos de caña de azúcar se ven por doquier y Ariel, Ingeniero Agrónomo al fin, nos explicaba sobre las particularidades del cultivo y la cosecha de la caña. Vimos unas pequeñas chocitas al costado del camino que los jornaleros utilizan para dormir y no tener que volver a sus casas cada día, algunos lugares hasta tenían quincho principal para la reunión de la noche.

Maragogi es un paraíso, playa, cocoteros, mar verde esmeralda y un pueblito humilde pero muy atractivo.

 

Luego de pasar cuatro días en Maceió en los cuales aprovechamos para hacer algunos trabajos abordo y lavar la ropa, proseguimos el viaje para Recife.

 

Recife:

Es increíble cómo las paradas previstas desde Buenos Aires se van modificando en el camino. Me habían hablado muy mal de Recife.

La charla con los navegantes me va brindando información certera y fresca, por lo que de ahora en más iré eligiendo los puertos de esta forma, teniendo en cuenta los relatos de otros navegantes, escuchando y sacando mis propias conclusiones.

La navegación hasta Recife fue muy buena, es un tramo corto. Salimos por la mañana de Maceió y llegamos en la tarde del día siguiente.

 

La entrada a Recife fue a vela, con viento del E. muy suave. Pasamos la escollera y encontramos una hermosa goleta alemana, nos acercamos para admirarla y saludar a sus marineros.

Pusimos proa para el Cabanga Iate Clube, mencionado como club más seguro para atracar. El canal hasta allí tiene muy poca profundidad por lo que hay que entrar con marea alta, no era este el caso nuestro. La marea estaba bajando.

 

Ariel llevaba esta vez el timón y Alberto y yo íbamos muy atentos a los bajos y cualquier señal que pudiera indicarnos por dónde pasaba exactamente el medio del canal, ya que la señalización es muy precaria.


Clickea en la foto

 

La ecosonda comenzó a marcar la disminución de profundidad y yo estaba muy preocupada porque me habían recomendado mucho no quedarnos varados en esa zona por correr peligro de robos.

 

Una persona al costado del canal se acercó, creo que para ver cómo íbamos a varar, luego apareció otra, estábamos a tan solo 200 metros del Cabanga club, veíamos cómo algunas personas del club miraban nuestra maniobras dubitativas en busca del famoso canal pero nadie nos indicaba, aunque sea a los gritos por donde pasar. La profundidad bajaba y estábamos en zona crítica hasta que por fin…, varamos! Un toque del motor marcha atrás y zafamos. Comencé a llamar por VHF al Club porque había leído en la guía que tengo, que personal del club sale con un gomón para indicar el canal, pero no obtuve absolutamente ninguna respuesta y sólo estábamos a 200 metros del Club. Así con todas las dudas del mundo, por no decir otra cosa, je!, los tres, expectantes, entramos al famoso Cabanga Iate Clube de Recife y Ariel se encargó de hacer una atracada impecable en el muelle. Sobrevino nuestro segundo gran festejo…

 

Los días en Recife fueron de antología. El club tiene todas las comodidades, dos piletas, una con toboganes de agua, lugar para lavar y secar las velas, canchas de tenis, paddle y fútbol, sauna, varadero, mecánicos nafteros y de diesel.

Disfrutamos del Club y de los lugares turísticos cercanos a Recife, Porto Galhinas y Olinda, dos lugares que recomiendo visitar.

 

 

Al día siguiente nos fuimos a Porto Galhinas, un puertito próximo a Recife muy pintoresco y en pleno desarrollo turístico. Apenas llegamos los vendedores ambulantes nos perseguían ofreciéndonos langostas, cangrejos, camarones y otras. Los tres estábamos eufóricos de alegría, les dijimos que sí a todos y terminamos comiendo de todo un poco, además de queso fundido con orégano.

 

Olinda es una ciudad vecina a Recife, muy antigua, todas las iglesias están orientadas hacia una central, con muchas subidas y bajadas y callecitas angostas. Un muy lindo paseo para quien ande por éstos lugares.

 

Estoy muy contenta con Alberto y Ariel, nos llevamos muy bien y nos complementamos, cada uno con su carácter, con diferentes historias de vida y todos tirando para adelante.

 


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