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Después de tantos meses en Brasil, mi primera palabra
cuando llegué a Trinidad, país donde se habla inglés,
fue “obrigada” (gracias en portugués), a un marinero que
nos ayudó a tomar amarra. Me sentí tonta porque no podía
pensar nada en inglés, me había acostumbrado tanto al
portugués que no me di cuenta.
Amarramos en el muelle de Cruissing Inn y nos dirigimos
a la Aduana y a Migraciones. Realmente no podíamos
articular prácticamente ninguna palabra en inglés, y no
era porque no supiéramos, sino porque el choque fue tan
fuerte que no nos salía nada en ese idioma! Así que los
primeros diálogos fueron muy divertidos, ni ellos nos
entendían, ni nosotros a ellos. Menos mal que existe la
buena voluntad…, porque sin ella todavía estaríamos
haciendo los trámites de entrada!
Luego nos fuimos a la Marina Coral Cove, tiene un precio
módico para nuestros bolsillos argentinos. La marina es
totalmente diferente a las que hay en Brasil, con menos
infraestructura, es decir, no tienen piscina, ni un
lugar amplio para hacer asado o un quincho y menos un
espacio con árboles, todo es pequeño.
En Chaguaramas hay un enjambre de mástiles por todos
lados, marinas una al lado de la otra. Chaguaramas tiene
todo lo que un crucerista pueda querer y si no se
encuentra algo en Trinidad puede ser recibido por un
envío en avión bajo la licencia de “velero en
tránsito”. De esta manera se puede recibir cualquier
cosa para el barco sin tener que pagar aduana.
Es una isla del Caribe de habla inglesa, sus habitantes
son de raza negra, muy altos y esbeltos.
La isla es muy rica en términos económicos pero llama
poderosamente la atención la cantidad de gente durmiendo
en las calles en Port Spain, la capital. Pregunté a que
se debía eso, y me comentaron que era por la droga, que
es terrible el problema por ese motivo.
No me gustó realmente Port Spain, pero la isla es
hermosa, con mucha vegetación, cerros y nubes constantes
que cuelgan de sus cumbres, amenazando siempre con
llover.
Mi principal objetivo al arribar a la isla era tramitar
la visa para entrar a Estados Unidos. No sabía realmente
si iba a pasar por ese país, pero sabía que la iba a
necesitar en alguna isla del Caribe.
Ernesto Seikin, del New Life, me había pasado el dato de
que la solicitara en Trinidad cuando se enteró que había
pedido una entrevista en la Embajada de Estados Unidos
en Argentina, me dijo que allí me la darían mas
rápidamente, sin tanto trámite. Me viene dando muy
buenos consejos, por lo que le hice caso una vez mas.
El problema radicaba en que no hablo nada bien en
inglés, estaba en una isla de habla inglesa y tenía que
ir, además, a la embajada americana a solicitar la
visa…., tenia motivos para preocuparme…
Fui hasta la embajada, retiré mi formulario, pero por
supuesto estaba redactado en inglés. Me habían dicho que
leyera bien y que debía comprender bien las preguntas
antes de responder ya que de no comprender bien y
arriesgándome a contestar mal era posible que no me
dieran la visa. Decidí entonces irme a la Embajada de
Argentina, para ver si me podían dar una mano para leer
y completar el formulario. Una vez allí fui atendida
por Angélica y Thais . Ellas son venezolanas y tienen
la calidez de todo latino. Me atendieron muy bien, les
conté mi historia, me ayudaron a completar el
formulario. Consiguieron por intermedio del Consejero
argentino un par de traductores oficiales para que me
acompañen en la entrevista final, cuando me la
concedan. Al día siguiente me presenté en la Embajada
de Estados Unidos, sola, con el formulario completo, una
foto, la tasa correspondiente pagada y los papeles del
barco.
A duras penas me hacía entender y fui pasando de
mostrador en mostrador, hasta que por fin llegué a la
ventanilla para entregar mis papeles. Los entregué, les
expliqué como pude que estaba con un barco y que estaría
allí por pocos días y me dijeron que tomara asiento y
que esperara. Una a una se fueron levantando todas las
personas que estaban en la sala, ya atendidos y
terminados los tramites correspondientes. Llegue a dudar
si yo realmente había entendido bien lo que me habían
dicho y para mi asombro cuando estaba en esas
cavilaciones oigo mi nombre por un parlante y me pedían
que me acercara a la ventanilla “A”.
Me acerqué y una persona comenzó a preguntarme cosas tan
rápidamente que yo, por supuesto, no comprendía nada!
Cuando hizo una pausa aproveché y le dije toda
envalentonada: “Ai cam jier from Aryentina wid mai bout,
Ai build it, and Ai nid de visa for de iues…”, que tal
mi inglés?
Creo que lo impacté, porque el hombre detrás del vidrio
blindado me miraba azorado. Después de unos
interminables segundos veo que levanta un teléfono,
habla con alguien y solo entendí cuando decía: acá hay
una señorita y no le entiendo lo que habla!!! Que
desmoralizante!!! Yo le había hablado en perfecto
inglés…!!!
Bueno, la cuestión es que vino otro hombre, se presentó
y me enteré que era el Cónsul y que en ese preciso
momento me estaban haciendo la dichosa entrevista para
obtener la visa.
Comencé mi explicación nuevamente. Había llevado la
revista Week End donde Ernesto y Loly nos hicieran una
nota, le mostraba las fotos mientras le decía en
correcto inglés, por supuesto, como me enseñaron en el
colegio…: Ai nid de visa bicos Ai laik gou tu Puerto
Rico and meibi to Maiami. Clarito no? Yo no tenia
ninguna duda!
El Cónsul me preguntó cuánto tiempo iba a quedarme en
Estados Unidos a lo que yo le contesté solo tres o
cuatro días…, que por cuánto tiempo quería la visa?...,
por tres meses estaría bien, el menor tiempo posible,
solo estaría de paso… |
 Clickeá en la foto
Volvió a preguntarme si el barco era mío o si yo
trabajaba en él…, otra vez con la misma explicación de
la construcción del barco y todo eso…. Me miraba y me
parecía que o no me entendía o no me creía…, me
preguntaba una y otra vez si habíamos construido el
barco y yo le decía: Yessssssssss, Ai build mai vesel
wid mai tuin sister!!!
Hasta que por fin me di cuenta de mostrarles los papeles
del barco, cuando los estaba sacando de mi mochila para
mostrárselos el Cónsul me mira, se sonríe y me dice: Le
parece bien una visa de turista por diez años? Que si me
parecía bien?, no había terminado de pensar si me
parecía bien cuando me da un papelito y me dice
amablemente que tienen que retener mi pasaporte hasta el
día siguiente para hacer el tramite, que pasara por la
tarde a retirarlo.
Al día siguiente, exactamente a la hora que me habían
dicho me devolvieron el pasaporte con la visa por diez
años, increíble!!! Todo el trámite había durado solo un
día!!! Todavía me queda la duda si realmente me
entendieron o me quisieron sacar de encima por pesada…
Por supuesto, lo primero que hice luego fue ir a visitar
a la gente de la Embajada Argentina que tan bien me
habían atendido, me recibió el Embajador y el Cónsul
argentino. El Embajador me dio datos de mucho interés y
gran utilidad. Muchas gracias a todos ellos y
especialmente a Angélica y Thais que soportaron mis
dudas.
Mientras yo tramitaba la visa, Alberto hacia
reservaciones de ultimo momento para poder tomar el
avión desde Caracas a Buenos Aires y luego regresar a
Neuquén.
Yo no quería ir sola a Venezuela por temor a la
piratería y sentirme acompañada me daba mas seguridad.
Alberto sabía esto y decidió extender unos días mas sus
vacaciones. Mil Gracias Alberto!
También en Chaguaramas conocí a Farid Abdelaziz, un
escritor francés.
Antes de salir de Buenos Aires había leído una buena
crítica sobre su libro "Imame le protestant", pero
todavía no estaba traducido al español, por lo que pensé
comprarlo cuando saliera la correspondiente traducción.
Después vino el viaje y me olvidé de él, hasta que
llegué a Chaguaramas. Fuimos con Alberto a desayunar a
un bar y me encontré con la foto de la tapa del libro
por todas partes, le pregunté al propietario a que se
debía y me dijo que él era el autor. Grande fue su
sorpresa cuando le dije que yo había leído una critica y
lo quería comprar. Farid me regaló el libro y me lo
dedicó, aunque todo en francés por supuesto.
También me contó que él vive en Guadalupe, donde pasa
quince días al mes, luego vuela a Trinidad por una
semana para desconectarse con el bar y la última semana
del mes la pasa en París trabajando con su editor.
En ese bar también pasé uno de los momentos mas lindos
del viaje. Le pedí a Farid si me podía grabar música
francesa, ya que su cultura siempre me atrajo al igual
que su idioma. Me dijo que volviera por la tardecita con
mi laptop, cosa que hice e inesperadamente el local
comenzó a llenarse de franceses que disputaban con Farid
cuáles debían ser las canciones que me pasaría, mientras
todos juntos cantaban como viejos marineros con sus
copas de cerveza alzadas. Me quedé horas allí cantando
con ellos...
Salimos al día siguiente hacia Margarita, en una mañana
soleada pero con algo de viento. Cuando nos estábamos
acercando a Boca de Monos, lugar por donde ya habíamos
pasado nos dimos cuenta que el mar estaba muy movido y
el paso por la Boca y cerca de la piedra de la entrada
se iba a complicar. El Ithaca rebotaba en las olas
cruzadas, bajamos la velocidad de 5 nudos a 1, la
corriente era intensa, 4 nudos, que nos llevaba
directamente hacia la enorme roca. Veníamos a motor y
había que hacer algo urgente, decidí sacar el yanqui,
caer un poco a babor, con el motor a fondo y el yanqui
cargando comenzamos a alejarnos muy lentamente de la
piedra subiendo en latitud, pero acercándonos
peligrosamente en longitud. Solo nos tranquilizamos
cuando la tuvimos visiblemente lejos. Se había formado
el remolino al que yo le temía y nos había comenzado a
empujar hacia la roca, pero por suerte no paso de un
susto. Hubiera sido mejor salir por la boca principal de
Bocas del Dragón, pero ya estábamos en el baile y había
que bailar…
Después del trance pusimos proa para alejarnos de la
costa y cuando tuvimos a las islas Testigos a vista
corregí nuevamente el rumbo y lo puse proa a Margarita.
Llegamos a la isla a las cinco de la tarde del día
siguiente. Decidimos que no íbamos a bajar, fondearíamos
y seguiríamos viaje en la mañana siguiente hasta Puerto
La Cruz…, pero esa es otra historia….
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