Bueno, al final el tema del motor fue más grave de lo que inicialmente había supuesto. Se picó el enfriador del aceite y se mezcló agua salada con el aceite. Por suerte, Juan (del Charrán) que es mecánico, me asesoró en qué debía hacer. Junto con Juan hemos sacado el motor del Ithaca, y lo llevamos a su taller mecánico. En estos momentos lo está reparando y luego lo instalaremos una vez más en el barco. Lo bueno de esto es que me está enseñando todos los secretos de este motor. Lo ha abierto y desarmado todo y estuve allí cuando lo hizo. Me está explicando absolutamente cada paso que realiza. De esta forma de a poco se van develando los secretos de la mecánica y especialmente el motor del Ithaca. Esto me retraza bastante, pero contra este problema no puedo hacer otra cosa más que esperar que sea reparado lo antes posible. Juan limpió el motor íntegramente, cambió unos retenes y le pondrá ánodos nuevos, está revisando parte por parte para que en lo posible no vuelva a tener problemas, y cambiando todo lo necesario para que quede como nuevo. En estos días no hemos podido disfrutar mucho ya que llueve desde hace días. De todos modos aprovecho para hacer mantenimiento del Ithaca y leer el derrotero brasilero para conocer al detalle los siguientes puertos, sus entradas, y cuales valen la pena conocer. También tengo unos asesores de lujo, que son Loly y Ernesto (del New Life) que me van contando detalles de esta costa brasilera y aconsejando lugares para visitar. Una vez el motor puesto de nuevo en su lugar, tendré todo el tiempo para explorar. Ayer, realizamos el desembarco de Pablo en la Capitania
de Puertos. Pablo regresará a Buenos Aires y yo, Patricia, continúo sola. Estoy conociendo gente todos los días, hay unos cuantos argentinos por Angra y Río de Janeiro. Mientras espero el motor, voy escribiendo sobre los aciertos y los desaciertos o mejoras para realizar en el Ithaca. | Uno de los aciertos fue el timón de viento Pilomat. No hemos siquiera considerado un timón de viento importado ya que no nos daba el presupuesto. Miryam compró este timón de segunda mano pero en excelente estado a alguien que ya no navegaba más pero que lo había usado muchísimo en el Río de la Plata, Mar del Plata y Brasil, en un barco de la misma eslora que el Ithaca y lo recomendó con entusiasmo. Nos aseguramos un mes antes de zarpar que su fabricante le hiciera un chequeo completo, sólo para estar bien seguras de que todo estaba en orden. Mi experiencia con este timón, de industria nacional, ha sido excelente! Por supuesto que vendrán más millas para probarlo más todavía. Si bien se lo ve frágil, no lo es. Está fabricado en acero inoxidable y el sistema es realmente sensillo pero super efectivo. Ha soportado vientos de hasta 35 nudos y se comportó perfectamente. No hemos tenido más de 35 nudos por lo que no puedo comentar sobre su comportamiento con más viento, pero de todos modos calculo que de tenerlos lo desconectaré y seguiré timoneando a mano. Realmente no lo quiero forzar, no sé exactamente cuanto puede aguantar. Pero lo que sí sé es que no quiero quedarme sin timón de viento. Gracias a él hemos llegado hasta acá, si hubiéramos tenido que timonear todo el trayecto, hubiera sido realmente terriblemente agotador. Así que lo cuido como si fuera oro. Tenemos dos juegos completos de repuestos por si llegara a fallar algo. La única contra que observé es que la pala no se rebate, para sacar la pala del agua hay que sacar el timón entero. A pesar de eso creo que es sólo un detalle por el gran servicio que presta. El timón de viento, cualquiera sea, en mi opinión es fundamental en una navegación de este tipo. |